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Síndrome de la abuela esclava: Ancianos obligados a cuidar de sus nietos. No tienen alternativa.

La pandemia del COVID-19 nos ha enseñado muchas cosas y puso en evidencia la importancia de la familia, pero particularmente, hizo evidente el trabajo que realizan muchos abuelos y lo que representan para sus hijos y sus nietos.

Pero… ¿qué pasa cuando este “trabajo” se convierte en una carga?

Fuente: © Keystone Gaetan Bally

Llevar a los nietos a la plaza o comprarles un helado, está muy bien; pero cuidar de ellos varios días a la semana, es demasiado para algunos abuelos; en especial, cuando muchos aún trabajan o deben dejar de trabajar, para ser niñeros de sus nietos.

“Tengo la sensación de que no puedo negarme.”

Muchos temen reconocerlo o confesarlo, porque sienten que no están siendo leales con sus hijos o peor aún, no quieren que se cuestione su amor por los nietos.

Lo cierto que es muchos abuelos se sienten cansados y frustrados. Ya llegaron a una edad en la que necesitan descansar después de una vida de trabajo y de haber criado a sus propios hijos.

Fuente: pressmaster Fotolia

De pronto, se encuentran con que deben seguir cuidando niños, cuando ya no tienen ni la paciencia, ni la energía para hacerlo.

Los sociólogos incluso le dieron nombre a esta noble contribución de los abuelos en la educación y cuidado de los nietos y la denominaron “abuelidad intensiva”.

Las cifras en Estados Unidos, pueden darnos pistas sobre la cantidad de abuelos que cuidan a sus nietos.

Alrededor del 35% de los niños de escuelas primarias y el 20% de los adolescentes, quedan al cuidado de sus abuelos al menos una vez a la semana.

Síndrome de la abuela esclava.

¿Y por qué no decirlo? Este trabajo recae mayormente en las abuelas, que se ven obligadas a cuidar a sus nietos, también; para recibir una ayuda por parte de sus hijos.

“Estar sobrecargadas de actividades a las que no pueden renunciar, les genera un sentimiento de culpa, que disminuye su autoestima, aumenta su falta de concentración, puede generar dolores de cabeza, cuadros de tristeza y abatimiento”, dijo el geriatra Carlos Enrique Alfaro Díaz.

¿Sabías que en Estados Unidos las mujeres que tienen familia no perciben su sueldo hasta que no vuelven a trabajar?

Otros países como Lesoto, Swaziland (África) y Papua Nueva Guinea, hacen lo mismo.

Fuente: Nikoline Arns via Unsplash

Esto empuja a las mujeres que tener que empezar a trabajar de inmediato, separarse pronto de sus bebés y dejarlos al cuidado de sus madres, ya que las guarderías pueden costar hasta $2000 mensuales.

En Finlandia, tanto el padre como la madre, tienen 7 meses de licencia con goce de haberes, que se extiende a 14 meses, en caso de las familias monoparentales. ¡Enorme diferencia!

La sobrecarga que llevan las abuelas es inmensa. Incluso, se ven obligadas a abandonar su vida social o a dejar de hacer las cosas que les gustan… y todo por cuidar a sus nietos.

Fuente: Google

“Muchas abuelas aceptan con gusto hacerlo y creen que podrán, pero de pronto se dan cuenta de que ya no hacen deporte o no ven a sus amigas”, afirma la socióloga Jennifer Utrata.

Tal vez las abuelas no se quejen, pero eso no quiere decir que estén a gusto con la situación. Somos nosotros quienes debemos darnos cuenta.

¿Qué opinión tienes sobre este tema?

3 Comments

  • Dora Arriaga Castro

    Es un trabajo extenuante pero se hace con amor, eso no le quita que al final del día estés muy cansada y solo querer descansar para volver a lo mismo al día siguiente. Esperemos termine la pandemia para que mi nieto vaya a la guardería y yo pueda volver a mi vida tranquila.

  • Vicky Esparza

    Después de la muerte de mi esposo me vi en la necesidad de trabajar. Tengo 59 años. Cuide a mi primer nieto. Mi hija volvió a embarazarse de gemelitos, y a veces siento como que no estoy apoyando a mi hija cuidando a mis nietecitos, mi trabajo es de todo el día, mi único día libre es el domingo., Todo por tener una pensión. Me siento ha mal, mi consuegro a estado siempre al pendiente de mis nietos, y veo, cómo que valoran más al señor y a mi muchas ocasiones no me involucran…. Me siento cansada y triste.
    Gracias

  • Alejandro Arana Alguera

    Tengo 65 años y he cuidado a mis dos nietos que viven conmigo desde que nacieron (una de 6 años y el otro de 23 meses).
    Gracias a Dios no es todos los días y cuando los cuido es por pocas horas.

    Pero no siempre estoy con ánimos para hacerlo y a veces me desespera especialmente el pequeño porque es hiperactivo.

    Pero es de gran alegría para mi vida, disfrutar con ellos, enseñandoles mis conocimientos y ver cada día su progreso, algo que no pude experimentar con mis hijos por mi trabajo.
    Es una bendición transmitirles nuestras experiencias.

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