De jardinero a estudiante becado. Una historia de superación y tenacidad.

Nunca dejemos que nadie nos convenza de que nuestros sueños algún día no pueden convertirse en realidad.

A pesar de los obstáculos que debamos superar a lo largo de la vida, siempre encontraremos oportunidades que pueden estar a la vuelta de la esquina.

Fuente: Luiz Gustavo

Estas historias, como la que conoceremos hoy, nos resultan estimulantes y nos inspiran a nunca renunciar a lo que deseamos. Cueste lo que cueste.

El sacrificio de un adolescente.

Luiz Gustavo, es un joven brasilero que conoce lo que es el infortunio de primera mano. Él sí que sabe lo que es el sacrificio y pasar por situaciones duras, como a todos nos ha pasado.

Cuando tan solo tenía 15 años, Luiz Gustavo perdió a su padre, después de una larga enfermedad y su madre tuvo que dejar de trabajar para cuidar a sus padres ancianos..

Luego de este desafortunado suceso, pasó a vivir con su abuelo paterno, pero también falleció poco tiempo después.

Luiz Gustavo se encontraba prácticamente solo y no tuvo más remedio que salir a trabajar en un momento en que los adolescentes solo estudian y hacen amigos.

Fuente: Luiz Gustavo

Para mantenerse, Luiz Gustavo trabajó de muchas cosas: camarero, jardinero, dependiente en una farmacia… “Fue cuando pude comprarme una computadora”, dijo Luiz Gustavo.

Él no le tenía miedo al trabajo. Luiz Gustavo podría estar pasando por una mala racha, pero tenía un objetivo bien definido y no pensaba renunciar a él: quería ser médico.

“Desde pequeño me atrae la medicina. Tuve muchas razones para escoger esta carrera. Además de una realización personal, me gusta porque siempre quiero ayudar a otros”, explicó.

Lo intentó muchas veces, pero nunca lo lograba. Trataba de ahorrar dinero, pero cada vez que intentaba ingresar a la Facultad de Medicina, se encontraba con que el costo de cursar, era demasiado para él. Una vez más, tenía que dejar los estudios a mitad de camino.

“A veces, nos cortaban la luz en mi casa y pensaba que cuando fuera médico, eso ya no me pasaría”, contó.

Hasta que un día, la suerte cambió. Mientras trabajaba como jardinero con su tío, tuvo la grata sorpresa de que había obtenido una beca para ingresar a la universidad de Palmas.

Este era un logro importante… pero se planteaba otro problema. Para asistir a la Universidad, debía alquilar un lugar en dónde vivir y además, mantenerse. La Universidad estaba en otra ciudad. ¿Cómo iba a lograrlo?

Luiz Gustavo no lo pensó mucho. Empezó a vender todo lo que tenía para reunir algo de dinero. Ropa, muebles, libros… ¡incluso su propia cama! Hasta que su historia llegó a oídos de Shirley Costa, que casi se convirtió en su “hada madrina”.

Fuente: Luiz Gustavo

Devolverle algo a la vida.

Shirley Costa se conmovió profundamente con la historia de Luiz Gustavo, sencillamente, porque era casi como su propia historia.

Ella también proviene de una familia muy modesta y sin recursos; pero con mucho empeño y voluntad, logró crear su propio negocio y después, su propia empresa. Hoy, dirige una empresa de cosméticos.

Fuente: Shirley Costa

Cuando supo que Luiz Gustavo había hecho enormes sacrificios y que era muy inteligente y talentoso; decidió ayudarlo a él y a su familia. Una forma de devolverle algo a la vida de lo que ella misma había recibido.

Shirley le dijo que le pagaría un año entero de alquiler para que pudiera estudiar en la ciudad de Palmas. ¡Luiz Gustavo no podía creerlo! ¡Era maravilloso!

Ella sabía muy bien lo que era no contar con recursos, a pesar de tener capacidad y voluntad para trabajar o estudiar.

Quiso que Luiz Gustavo tuviera una oportunidad en la vida y después de conocer a su familia, les dio ésta feliz noticia que emocionó a todos, sobre todo al futuro médico.

“Me encontré con una familia muy humilde, pero muy feliz y con mucha determinación. Luiz es un hombre que no abandonó su sueño y que estudiaba ocho horas por día. También me impresionó la voluntad y el aliento de su porpia madre”, contó Shirley.

Ahora puede dedicarse a sus estudios y algún día, llegar a ser un gran médico.

Shirley consiguió donaciones de libros paras Luiz y organizó una colecta en la que reunió cerca de 4500 dólares para sus gastos.

Fuente: Shirley Costa

Qué maravilloso sería que todos aquellos que tuvieron una ayuda, o no; decidan retribuir ese favor en beneficio de otro.

Muchas veces no podemos ayudar, pero hay personas que sí pueden y sería bueno que lo hicieran, porque se generaría una cadena de favores que, definitivamente, haría de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir.

¡Felicitaciones a Luiz Gustavo y gracias eternas a Shirley!