Joven oaxaqueño se graduó como doctor en Estados Unidos. Trabajó en los campos de cañas para lograrlo.

Ricardo Pedro Pablo es un joven de 28 años que logró alcanzar su sueño. Él es un ejemplo de sacrificio y esfuerzo y de que nunca hay que rendirse.

Es originario de La Mina, poblado de la Sierra de Oaxaca, México.

Fuente: Ciencia Unam México

Sus padres son dos indígenas oaxaqueños, pero a pesar de que su madre no sabe leer, ni escribir e incluso no habla bien español, supo despertar en su hijo el interés por el estudio como herramienta para lograr objetivos.

“Llegué a la ciudad de México sin nada, sólo con lo que traía puesto, sin dinero, y no conocía a nadie; desde pequeño, supe que no quería morir pobre, por eso en cuanto tuve la oportunidad de superarme lo hice.

Soy hijo de dos indígenas oaxaqueños que me enseñaron a nunca rendirme, que la vida no es sencilla y que para conseguir lo que se quiere hay que sacrificarse”, señala este joven que hoy es doctor en química del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

El conformismo es el enemigo.

Él se define a sí mismo como un “rebelde”, enemigo del conformismo, porque su vida estuvo marcada por la pobreza y la marginación, pero él quiso cambiar su destino.

Ricardo Pablo comparte su historia con jóvenes estudiantes de varias partes del país, para motivarlos a seguir con sus estudios. Fuente: Tec.Mx

Nunca quiso escuchar a quienes le decían que dejara la escuela. Él quería salir de la pobreza y sabía que el esfuerzo y el estudio eran las únicas maneras de conseguirlo.

“Los límites te los pones tú, hay que mover esos límites, lo que tienes alrededor no es lo único que existe, hay que ver más allá, hay que buscar, no hay que tener miedo y a veces hay que ser un poco rebelde para cambiar la realidad en la que estás”, dijo.

Se suele decir que “el mundo es de los valientes” y algunos lo entienden antes que otros. Ricardo quiso un mejor futuro para él y su familia y lo logró, sin que nadie le regalara nada.

Fuente: Ciencia Unam México

“Perseguí un sueño, me busqué las posibilidades. Puedes trabajar, puedes estudiar, la condición social no importa, siempre habrá condiciones para salir adelante, hay que tener ambición en la vida”, agregó.

El apoyo de la familia.

“Yo no quería que mi mamá sufriera, ella siempre me apoyó, tuve ese amor, tuve esas ganas de salir adelante, siento que ese apoyo motivacional fue clave para llegar a donde estoy”, dijo Ricardo, que siempre se muestra agradecido por el aliento de su madre.

Fuente: El Universal

Después de tanto estudio y sacrificio, llegó a doctorarse en Instituto Tecnológico de Massachusetts. Algo que no resulta fácil.

“Ese día fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida, fue el resultado de mucho esfuerzo y sacrificios personales, de mi familia, profesores y amigos que han creído en mí y me han apoyado incondicionalmente”, dijo durante una conferencia.

Pero este joven tan decidido e inteligente, tiene los pies bien puestos en la tierra y no se olvida de lo más importante.

Fuente: El Universal

A pesar de haber conocido desde el trabajo duro al rayo del sol en los campos de caña, hasta el éxito conquistando el sueño americano, concluye diciendo: “estoy satisfecho por todo lo que he logrado, sin embargo, mi principal propósito en esta vida es ser feliz.”

¡Que orgullo enorme para esta familia! ¡Felicitaciones!