La historia del hombre que cruza el mundo para buscar a la mujer que lo cuidó de niño.

Es imposible olvidar a alguien que marcó nuestra infancia. “El amor y el afecto, nunca desaparecen y es por eso que soy un privilegiado al poder encontrar a Ana. Es muy especial”, dijo Juan Jonsson que hizo un viaje de España a Bolivia, para poder reencontrarse con su niñera, después de 45 años.

Esta historia conmovedora empezó en Suecia. Los padres de Juan se trasladaron desde su país natal hasta Cochabamba, Bolivia, por cuestiones de trabajo. Allí, vivieron durante 6 años.

Fuente: Juan Jonsson

Mientras sus padres trabajaban, requirieron los servicios de una niñera y es ahí cuando entra en esta historia Ana Jiménez, que se encargó de cuidar a Juan y a sus hermanos durante el tiempo que permanecieron en Bolivia.

Tiempo después, la familia se trasladó definitivamente a España; pero Juan nunca olvidó el amor y el cariño que Ana le dio durante esos años. Y tanto es así, que 45 años después, emprendió la búsqueda de su querida niñera… ¡Y la encontró!

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La búsqueda no fue fácil, porque Ana ya no vivía en Cochabamba, pero logró ubicarla en Yacuiba y se puso en contracto con su hijo. ¡Iba a ser una gran sorpresa!

“Sabía que alguien iba a ir a visitarla, pero sabía quién”, dijo Juan, que ahora es pastor.

Él llegó a la puerta de la casa de Ana que sale a recibir “su sorpresa” y que al principio no lo reconoce, pero luego, cuando recuerda quién es, ambos se abrazan y lloran emocionados. ¡Qué sorpresa increíble!

Estuvieron mucho tiempo recordando viejas épocas y era como si el tiempo no hubiera pasado. “Juanito, mi cholo sueco”, como ella lo llamaba, seguía siendo su niño adorado y Ana, era para Juan su “mamá Ana”. Y lo sería siempre.

Fuente: Juan Jonsson

“Cuando lo vi, no lo reconocí; pero en mi corazón seguía estando. Cuando él era un niño, yo estaba triste por haber perdido a mis hijos y él y su familia fueron para mi como un regalo de Dios”, dijo Ana, que, por aquel entonces, también había perdido a su marido.

Pero para Juan no era sólo una visita después de tantos años, sino que también buscó la forma de ayudar económicamente a Ana, “para agradecerle todo lo que alguna vez hizo por él”.

“Por fin, después de 45 años encontré a Ana. Una mujer increíble que me cuidó de niño con tanto amor, como si fuera su propio hijo. ¡Gracias Ana!”, dijo Juan.

Fuente: Juan Jonsson

¿Pueden el tiempo y la distancia borrar el amor y el afecto?