La transformación de Juan Pedro es un ejemplo para el mundo.

Juan Pedro Franco tiene 36 años y fue incluido en el libro Guinness de los récords por ser el hombre más obeso del mundo, alcanzado a pesar 595kg (1300 libras).

Este joven mexicano luchó toda su vida contra el sobrepeso. A los 6 años, ya pesaba 70 kilos y a los 17, llegó a la peligrosa cifra de 250 kilos.

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La vida se convirtió en un infierno para Juan Pedro. Las actividades que a todos nos parecen de rutina y normales, para él estaban casi prohibidas.

Bañarse, vestirse, caminar… para todas estas cosas Juan Pedro necesitaba ayuda. La obesidad lo había hecho dependiente de otros.

Para colmo de males, siendo adolescente, tuvo un accidente que lo obligó a estar en cama y eso contribuyó con su aumento de peso, porque casi no hacía actividad física.

“La obesidad siempre ha estado en mí y lo que tuvo que pasar, es que no había conocido a la persona correcta que me apoyara y que me quisiera ayudar”, dijo Juan Pedro.

Su familia sufría con él y sabían que tenían que hacer algo importante porque su vida estaba en riesgo.

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La persona correcta.

Pero su historia dio un giro en positivo, cuando conoció al Dr. Juan Antonio Castañeda. Él era la persona correcta que Juan Pedro estaba esperando que apareciera en su vida.

Junto a su equipo de médicos, asumió la responsabilidad y el enorme desafío de devolverle algo de calidad de vida a Juan Pedro.

Sin embargo, en un primer momento, dudaron de que pudieran tener éxito.

“Encontramos un paciente en malas condiciones generales. Delicado, postrado en cama desde hacía una década, y si soy honesto, inicialmente consideramos la posibilidad de no hacer nada”, dijo el médico.

Sabían desde el primer momento que tendrían que operarlo. La única solución era el by pass gástrico. Con eso, esperaban reducir el tamaño de su estomago en casi un 80%.

Empezaron por someterlo a una dieta mediterránea que le permitiera bajar algo de peso y reducir los riesgos de la operación.

Es sabido que el exceso de peso acarrea otras cuestiones relacionadas con la salud general. Juan Pedro tenía diabetes, hipertensión y problemas pulmonares.

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El tiempo, el esfuerzo, el amor de su familia y la intervención médica lograron que, en tres años, Juan Pedro, perdiera más de 330 kilos.

“Antes siempre estaba en un banquillo especial, ahora ya me puedo sentar en sillones normales. Antes traía andadera, ahora puedo caminar con bastón; antes no me podía bañar de pie, lo hacía sentado y ahora ya lo hago solo.

Para la gente puede ser algo equis (sin importancia), pero para mí es algo muy grande, porque yo ya tenía alrededor de 10 años que no me podía bañar de pie.”, dijo feliz Juan Pedro. ¡Él pudo recuperar su vida!

Fuente: Steve Allen

Una transformación difícil.

Pero todo este proceso no fue sencillo. No se trató sólo de hacer dieta y poner fuerza de voluntad. Muchas personas se movilizaron para lograr este objetivo.

En primer lugar, Juan Pedro tuvo que mudarse a Guadalajara. Allí estuvo dos años durante su tratamiento.

La clínica en donde lo recibieron, debió adaptar parte de su infraestructura a esta nueva situación. Se tuvieron que hacer camas y mesas de quirófano especiales para Juan Pedro, porque las que tenía la clínica no soportaban su peso.

Juan Pedro puso mucho de sí mismo, pero contó con el apoyo de nutricionistas, psicólogos y terapistas que lo ayudaron a recuperar la movilidad y mejorar su calidad de vida.

Las pérdidas.

Pero la pandemia también jugó un rol importante en su vida. No sólo por las limitaciones que supuso, sino porque en septiembre de 2020 y con diferencia de pocas semanas, Pedro perdió a su madre y a su padre por el virus. Fue muy triste.

Juan Pedro con su madre – Fuente: Infobae

Los pronósticos tampoco eran alentadores para él cuando también contrajo la enfermedad. Su médico estaba muy preocupado.

“Yo me preocupé (al enterarme de la infección) porque no sabemos mucho todavía de la covid-19, pero sí sabemos la alta mortalidad que tiene en pacientes que tienen comorbilidades como diabetes, hipertensión, obesidad y enfermedades cardíacas”, dijo en aquel momento el Dr. Castañeda.

Tanto él como su médico saben que la pérdida de peso ayudó a que Juan Pedro pudiera superar la enfermedad.

Fuente: Steve Allen

Ahora, pesa un poco más de 200 kilos, pero tiene casi 70kg de piel sobrante que debe retirar con cirugía.

Afortunadamente, pudo superar al COVID. Pasó 22 días con dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, resfrío y fiebre.

“La covid-19 le generó secuelas a nivel pulmonar, una fibrosis leve que le ha dificultado un poquito caminar como lo hacía antes, la parte muscular en la que tuvo un cierto grado de afección, piernas con cierto grado de entumecimientos y eso provocó también que haya reganado peso”, indicó el médico que lo asiste.

El proceso de reconstrucción.

Ahora, viene otra parte del proceso de reconstrucción. Juan Pedro hizo avances enormes, pero todo lo bueno, cuesta.

Su salud se ha deteriorado, soportó el COVID y tuvo que transitar la dolorosa muerte de sus padres; pero él es un resiliente. Siguió luchando hasta retomar el control de su vida.

Fuente: Steve Allen

“La pérdida de peso va a ser de gran ayuda para la parte plástica y reconstructiva de Juan Pedro, porque van a ser menos los riesgos, menos peso, mayores posibilidades de éxito”, indicó el especialista.

Él se siente afortunado de haber superado la enfermedad y de haber mejorado otros temas de salud como la diabetes.

Fuente: Steve Allen

“Sigo con la misma actitud de que todo se puede y que tengo que salir adelante y acabar todo lo que empecé para que valga la pena lo que hicieron mis papás y el doctor. Estoy en el camino, son muchos años de pelea y no vamos a bajar los brazos por lo que pasó”, dijo Juan Pedro.

Desde aquí, lo felicitamos y también lo admiramos.

¡Mucha fuerza, Juan Pedro!