Sufría violencia familiar y quedó en la calle con 3 hijos. Se graduó de la universidad.

Estudiar ya es bastante difícil para quienes tienen todas las oportunidades para hacerlo, pero es prácticamente imposible para una madre que tiene 3 hijos, que huye de la violencia doméstica y que no tiene dónde vivir.

Hace 10 años, Crystal Allenton, tuvo que escapar del maltrato de su esposo tanto por ella como por el bien de sus hijos.

Ella sabía que se enfrentaba a un futuro incierto y lleno de riesgos, pero incluso esa situación de desconcierto era preferible antes que vivir el tormento de la violencia en casa.

De pronto, se encontró en la calle con 3 niños pequeños y sin recursos. No tuvo más remedio que recurrir a los servicios sociales y a dormir en un refugio.

“Fue devastador. Incluso el simple hecho de poder conseguir una cama en el refugio fue una gran hazaña. Hubo momentos en los que lloraba y oraba y me preguntaba qué nos iba a pasar”, recuerda Crystal.

Para más desgracias, tuvo que enfrentarse a la triste realidad de la enfermedad y posterior muerte de su madre. Fueron tiempos duros tanto para ella como para sus hijos.

“Mis hijos y yo tuvimos esta nueva vida que comenzamos. Quería un futuro mejor para nosotros. Estoy realmente agradecida de estar donde estamos ahora. Es una oportunidad bastante maravillosa, pero el camino para llegar aquí definitivamente no fue fácil”, dijo.

Y ella sabía que la única manera de conseguirlo, sería haciendo el enorme esfuerzo de estudiar.

Cada vez que miraba a sus hijos, se preguntaba qué sería de ellos y eso hacía que se renovara su determinación por estudiar.

Al mismo tiempo, quería transmitirles a sus hijos la idea de que, independientemente de las circunstancias que se presentaran en la vida, nunca había que bajar los brazos. Había que luchar y salir adelante.

No lo pensó más y se inscribió en la Universidad WGU Washington, cuando ya tenía 30 años.

“Quería que mis hijos vieran que uno puede ser ambicioso y que también puede luchar. Ya sea que me quede despierta hasta más tarde mientras ellos están en la cama para estudiar o trabajar mientras toman la siesta. Se trata de mostrarles que yo puedo ser madre y que también puedo ser una persona que valora la educación”, dijo Crystal.

Hoy, esta madre luchadora que no se dejó vencer por la adversidad y que es prueba de resiliencia, es profesora de escuela secundaria y consiguió un lugar en donde vivir con sus 3 hijos. Sus vidas han cambiado.

“Ellos son mis principales fans y sé que están orgullosos de mi”.

CRYSTAL

La historia de Crystal es inspiradora y la Universidad WGU Washington quiso rendir homenaje a esta mujer valiente, al mismo tiempo que ponerla como ejemplo a otros.

Ellos pintaron un mural en el campus en honor de Crystal para que fuera “un faro de esperanza y aliento para todos los que pasan frente a él”.

Cada vez que escuchamos historias como la de Crystal, renovamos nuestra fe en la Humanidad y nos impulsa a creer en nuestras capacidades y en nuestra fuerza.

Nunca hay que rendirse. Siempre se puede salir adelante.

¡Un aplauso para ella!