Mujer transgénero cambió de sexo, pero su hija la sigue llamando “papá”.

Rachel Doese tiene 30 años y vive en Iowa, Estados Unidos. Prácticamente toda su vida supo que quería ser mujer y desde los 6 años, hasta los 28, lo ocultó porque sabía que asumir su identidad sexual, no sería fácil.

Fuente: MDWfeatures / @livingmylife383

Pero hubo un momento en su vida, en el que ya no pudo seguir ocultando lo que le sucedía.

Crecer y vivir con esta disforia de género en donde la identidad no coincide con el género biológico, provoca en las personas angustia y sufrimiento. Poco a poco, su vida se convertía en un infierno.

Llenar un vacío.

Rachel creyó que, si se casaba, lograría llenar este vacío que sentía por dentro. Una sensación de que algo le faltaba y que tal vez podría compensar con el matrimonio.

Fue así que cuando conoció a Lindsey Jaggers, creyó que por fin encontraría la felicidad que anhelaba.

Después de 3 años de novios, se casaron en el año 2014 y en 2017, nació su hija Raelee.

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Se sintieron inmensamente felices, pero para Rachel, no era suficiente.

Su sexualidad reprimida no le permitía disfrutar de su hija ni de su vida.

Por diferencias mutuas, en el año 2019 decidieron separarse de común acuerdo y en buenos términos.

Rachel vio entonces la oportunidad de ser ella misma y se animó a dar este paso. Comenzó con las hormonas poco a poco y cuando empezó a notar los cambios, sintió que ya era momento de compartirlo con su familia y amigos.

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“Me aterraba ver mi cuerpo. No importaba si era delgado, gordo, musculoso o si otros me encontraban o no atractivo. Yo siempre me sentía mal”, dijo Rachel.

“Crecer con disforia de género realmente puso un freno a mi infancia.

No encajaba con los niños y no encajaba con las niñas. Y la ansiedad y la depresión causadas por la disforia de género, nublaron gran parte de mi vida”. Contó Rachel.

El impacto en la familia.

Pero estos cambios también los notó su pequeña hija, que le preguntó por qué usaba maquillaje.

Rachel simplemente le respondió “porque me gusta”, algo que la niña aceptó sin mayores cuestionamientos.

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Dos meses después de haberse separado de su esposa, Rachel creyó que debía ser franco con ella y le contó la verdad.

Al principio, no lo tomó muy bien y se resistió ante lo evidente, pero luego aceptó los sentimientos de Rachel y con el correr del tiempo, se transformó en una amiga y aliada muy valiosa para ella.

“Mi hija es la mejor. Es la niña más tolerante que he conocido y siempre está ahí para darme un gran abrazo y hacerme saber que está aquí para mí.

Estoy asombrado por lo verdaderamente abierto que puede ser un niño de tres años. Todos los días me dice “te amo” y “te ves hermosa”.

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No creo que tenga la fuerza para ser auténtica sin ella. Todavía se refiere a mí como “papá” y está bien. La respeto, y dejo que elija cómo llamarme”, contó Rachel, orgullosa.

Rachel dice que vive en un lugar muy conservador de Estados Unidos en donde las personas transgénero no son muy frecuentes, pero aseguró que, hasta ahora, nunca recibió mensajes de odio.

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Y al final agregó: “Nunca es demasiado tarde para salir del armario. Tu felicidad y tu salud mental, son importantes. Si yo puedo hacerlo, cualquiera puede”.