Su padre tiene síndrome de Down y logró que su hijo se reciba de médico. Sólo se necesita amor.

Es fácil que los padres nos sintamos orgullosos de nuestros hijos, pero cuando son los hijos quienes se sienten orgullosos de sus padres, la emoción es enorme. ¡No te pierdas esta historia emocionante!

Fuente: Instagram / Sader Issa

“Trabajar desde hace más de 25 años, ser un esposo, desde hace 23 años y tener un hijo y mantenerlo desde hace 21 años. No podría estar más orgulloso de ti”.

Estas fueron las palabras de Sader Issa, un joven sirio que estudia odontología en la Universidad de Hama. Su orgullo es su padre, que tiene síndrome de Down.

Mientras muchos podrían ver esto como una desgracia, Sader se siente afortunado. A él nunca le faltó nada por parte de su padre. Recibió todo amor que cualquier niño necesita para forjarse una personalidad y se siente agradecido por la educación que recibió.

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“Un niño que crece sobre las rodillas de un padre con síndrome de Down, recibe todo el amor y la ternura que cualquiera puede recibir. Eso te permite llegar a ser todo lo que te propongas en la vida”, dijo Sader.

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Claro, porque lo que todo niño necesita es amor y los detalles no tienen importancia.

Sader sabe bien que nunca lo podría haber logrado sin el apoyo de sus padres y que su sueño de convertirse algún día en dentista, se lo debe a ellos.

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“Mientras estudiaba, él fue mi principal apoyo; tanto económico como anímico. Por todo eso, le estoy agradecido”, dijo el joven emocionado.

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Un padre orgulloso.

Pero el sentimiento de admiración es mutuo, porque Jad se siente muy orgulloso de su hijo y no duda en decirlo públicamente.

“Cuando me presenta con alguien o habla de mí, dice; ‘mi hijo es médico’ y se puede ver el orgullo en sus ojos”, cuenta Sader.

Él sabe que su padre luchó durante años para llevar una vida normal y una vida de familia.

Fuente: Instagram / Sader Issa

“Si pudiera elegir a mi padre, no pensaría en nadie más que en él. Yo estoy orgulloso de él y él está orgulloso de mi”.

Los prejuicios están en todas partes. En Siria también. Se considera a las personas con síndrome de Down como “vulnerables” o “dependientes”, pero este no es el caso de Jad que puso casarse, formar una familia y tener un trabajo desde hace años en un molino.

“Las relaciones sociales son fáciles y puras para él, porque mi padre ama y respeta a todo el mundo y entonces, a cambio, las personas lo aman y lo respetan”.

Fuente: Instagram / Sader Issa

Pero no todo fue fácil en la vida de esta familia. Sader tal vez hoy no estaría en este mundo, si hubiera sido por el deseo de la abuela de su madre, que, cuando supo que estaba embarazada, intentó convencerla de que abortara.

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“Para la mayoría de las personas, una madre que queda embarazada de un hombre con síndrome de Down, tiene el peor escenario”, dijo Sader.

Sin embargo, él ve a sus padres como una pareja normal y dice que tratan de que la gente también los perciba así.

No siempre están de acuerdo en todo, como cualquier matrimonio, pero eso no les impidió vivir una vida de pareja colmada de amor y simpleza.

Fuente: Instagram / Sader Issa

El síndrome de Down forma parte de la cotidianeidad de esta familia siria y Sader apoya la lucha de todas las personas que también lo tienen, como, por ejemplo, participando en el Día Internacional del Síndrome de Down, que se conmemora el 21 de marzo.

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Esta familia nos demuestra que las diferencias están en quienes las buscan y que el amor, puede conseguirlo todo. Ojalá todos los hijos pudieran estar orgullosos de su padre como Sader.

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