Cómo evitar infecciones urinarias.

Después de un agradable momento de intimidad, lo que más queremos es escuchar unas palabras tiernas, recibir una caricia o dormirnos, pero no… nos asaltan las ganas de orinar y debemos correr al baño.

Esto más que ser un incordio, es una necesidad absoluta si queremos cuidar nuestra salud. La higiene íntima tanto de hombres como mujeres después de mantener relaciones sexuales, evita infecciones.

Fuente: CANVA

Infecciones urinarias.

Vaciar la vejiga después de mantener relaciones sexuales, permite “lavar” la uretra con la misma orina, para que los gérmenes no suban. Así, evitamos una posible cistitis post-coito.

Las mujeres somos más susceptibles de desarrollar una infección urinaria después de una relación sexual, que los hombres. No se trata de una cuestión se sexos, sino de centímetros; porque la uretra de las mujeres es más corta (2cm) que la de los hombres (15 cm).

Los gérmenes que se desprenden durante la relación sexual a nivel del perineo, suben rápidamente esos dos centímetros y medio de la uretra y llega a la vejiga. Y es en ese momento en que se producen las infecciones.

Si orinamos después de cada relación sexual, expulsamos los gérmenes que pudieran haber quedado en el canal de la uretra. Si no hacemos esto, pueden subir a la vejiga y multiplicarse, causando una cistitis.

Fuente: CANVA

La cistitis no es una enfermedad de transmisión sexual.

Es necesario poner fin a esta idea arraigada de que la cistitis es una enfermedad de transmisión sexual. La cistitis es una infección urinaria que aparece cuando los gérmenes que habitan de manera natural en el perineo, suben a la vejiga.

Los gérmenes ya se encuentran en el perineo de la mujer, no las transmite su pareja. Esto debe quedar bien claro. Es por eso que orinar después, es tan importante.

¿Y qué pasa si no tengo ganas de orinar?

Si no tienes infecciones urinarias de manera frecuente, no es absolutamente necesario, pero sí se recomienda.

Sin embargo, la naturaleza es sabia, porque la mayoría de las mujeres necesita orinar después de las relaciones sexuales.

Durante este lapso, hay un gran flujo sanguíneo en movimiento y es normal que la vejiga se llene. En consecuencia, sentimos ganas de orinar, aún cuando ya hayamos orinado antes.

Fuente: CANVA

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