Temple Grandin, la científica que inspiró «Woo, una abogada extraordinaria», la exitosa serie de Netflix.

Es la serie de habla no inglesa más vista y se metió en el corazón de millones de televidentes que disfrutaron de “Woo, una abogada extraordinaria”.

La serie coreana muestra las aventuras de esta brillante abogada autista, con una increíble memoria fotográfica y apasionada por las ballenas y con algunos problemas para desarrollar su vida social.

Asimismo, el nuevo drama coreano abrió nuevamente el debate en Corea, sobre la integración de las personas autistas en ese país, que dicen sentirse invisibles para la sociedad.

Sin embargo, aun cuando algunos aplauden la visibilidad que le da la serie a esta problemática, otros dicen que el personaje no es realista y tergiversa la realidad.

“Sentí que tenía una responsabilidad moral”.

Park Eun-bin, de 29 años dudó en aceptar el papel que le ofrecían en esta serie, porque sabía que su interpretación tendría impacto sobre la percepción de las personas autistas.

“Sentí que tenía una responsabilidad moral como actriz. Sabía que habría inevitablemente una influencia sobre las personas autistas y sus familias. Era la primera vez que no tenía idea de lo que debía hacer, de cómo expresar las cosas, mientras leía el guion”, dijo Eun-bien, que tenía dudas sobre si sería capaz de encarnar este personaje tan complejo.

Y los efectos llegaron, cuando muchas familias calificaron la serie de “fantasiosa” y consideraron que su personaje no era creíble.

Lee Dong-ju, mamá de un niño autista dio un ejemplo muy fácil de entender. Dijo que, si un niño autista lograra todo lo que logra la abogada Woo, sería como si “ganara una medalla olímpica en ciclismo sin haber aprendido a caminar”.

Sin embargo, la profesora de psiquiatría Kim Eui-jung del Ewha Womans University Mokdong Hospital, explica que al menos un tercio de las personas que presentan un trastorno del espectro autista tienen una inteligencia media o superior a la media y pueden no presentar características visibles de autismo o incluso, no creer que lo sean.

De todas formas, la serie ha tenido un éxito increíble y ayuda a poner sobre la mesa una problemática sobre el autismo que es mundial y que todos debemos entender, para poder integrar y acompañar mejor a las personas autistas y a sus familias.

Fuente de inspiración.

Al parecer, la fuente de inspiración de esta serie es Temple Grandin.

Esta mujer de 75 años fue diagnosticada con autismo recién cuando había llegado a la adultez.

Sus padres notaban que rechazaba el contacto físico y eso empezó a suceder cuando ella tenía tan sólo 6 meses.

Nadie entendía qué era lo que le pasaba, ni siquiera ella misma; pero lo cierto es que no lograba sociabilizar y rechazaba de plano el contacto físico.

Un día, mientras visitaba el rancho de unos familiares, vio cómo el veterinario utilizaba una máquina para calmar a las vacas que tenía dos placas metálicas a los costados.

Metían a las vacas en ese dispositivo y las presionaban levemente de un costado y del otro. Esto parecía tener el efecto de tranquilizarlas.

Temple Grandin, que era muy inteligente, pensó en que algo parecido podría serle de utilidad para cuando ella tenía sus momentos de ansiedad e hipersensibilidad.

Cualquier otra persona necesitaría un abrazo, pero Temple no podía utilizar este recurso. Ella rechazaba el contacto físico.

Fue así que creó “la máquina de dar abrazos”, que le resultaba útil en momentos en que le era difícil controlarse.

Temple fue a la universidad y se graduó como psicóloga en 1970. Además, es zoóloga y bióloga, profesora de la universidad y activista defensora del bienestar animal.

Es por eso que la serie de la abogada Woo, podría estar inspirada en esta mujer brillante que tiene muchas limitaciones, pero una gran inteligencia.