Un gatito abandonado buscó ayuda con sus vecinos y encuentra la familia ideal.

“No hay mal que por bien no venga”, dice el refrán. Y es que a veces las adversidades pueden traer algo bueno, porque forzosamente, se producen cambios.

Eso fue lo que le pasó a este hermoso gato de raza Ragdoll, a quienes sus dueños abandonaron después de que se mudaran.

Fuente: fosterkittys

Todavía no podemos entender cómo las personas cambian de casa, se llevan a sus hijos, sus pertenencias, pero dejan a sus mascotas. ¡Es indignante!

Sin embargo, este encantador gato de mirada enigmática, no iba a dejar que un contratiempo lo privara de una buena vida.

¿Lo habían abandonado? Pues bien… ya buscaría él quien lo quisiera, porque… ¿Quién puede resistirse a esos ojos misteriosos y a ese pelaje de terciopelo?

El largo camino a casa para este gato sólo estaba a 100 metros.

Caminó hasta la esquina de la que era su casa y buscó refugio en casa de una vecina. Ella lo recibió, pero no podía quedárselo, porque su esposo es alérgico al pelo de gato.

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De modo que se contactó con su amiga Debbie Harris, una voluntaria de Virginia, Estados Unidos que busca hogares para gatos abandonados y ella pasó a recogerlo.

“Recogí esta gran bola de pelusa blanca y lo llevé a casa. Es un Ragdoll y es absolutamente magnífico”, dijo Debbie.

Algo le decía a este gato, que había llegado a su hogar; porque en cuanto entró, se dispuso a comer y a sentirse como en casa.

Primero, tocó visita con el veterinario, que le detectó un problema respiratorio. Afortunadamente, no era grave. Luego, una buena dosis de “peluquería”, para acondicionar su enmarañado pelaje. ¡Quedó como nuevo!

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Valentino, por San Valentín.

Esta historia comenzó el día de San Valentín y Debbie creyó que Valentino, sería un nombre ideal para llamar al nuevo integrante de la familia.

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Valentino se sentía feliz de estar nuevamente en una familia que realmente lo quisiera y probablemente, era la primera vez que dormía en una cama cómoda y que tenía sus propios juguetes.

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“Está haciendo honor a su nombre y la reputación de Ragdoll. Descubrió los juguetes, probablemente por primera vez en mucho tiempo”.

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Valentino recuperó la alegría. Corretea como cualquier otro gato y también se trepa a los árboles.

Le costó entenderse con Jojo y Lil Man, los otros gatos que ya tenía Debbie, pero con tiempo y paciencia, lograron establecer una buena relación y definieron roles y territorios dentro de la casa.

Debbie se encarga de encontrar un hogar para los gatitos perdidos o abandonados, pero con Valentino fue más fuerte el amor a primera vista. Ella decidió quedárselo.

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“Valentino es uno de mis sustitutos fallidos. En el rescate de animales, esto significa que lo adopté, me enamoré y decidí adoptarlo yo misma.

Todavía me cuesta entender cómo una familia puede vender su casa, empacar sus pertenencias y dejar a sus mascotas. Por suerte para él, encontró su camino hacia mí”.

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Por fin tenía una casa, una familia y amigos con quienes jugar.

Una hermosa historia. Cuéntanos qué sensación te transmite.