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Una mujer peruana obtiene su derecho a la eutanasia, a pesar de no ser legal.

La eutanasia es ilegal en Perú, pero con Ana Estrada, la justicia hizo una excepción.

Desde que tiene 12 años, esta mujer sufre de una enfermedad autoinmune e incurable llamada polimiositis, que atrofia los músculos. Hoy, tiene 44 años.

Fuente: Martín Mejía

Ana es psicóloga y se convirtió en un símbolo de la lucha contra la despenalización de la eutanasia. Ella espera poder acceder al derecho a un suicidio asistido.

Pese a que ni la Constitución, ni la ley reconocen este derecho, el juez Jorge Ramírez Niño de Guzmán, estimó, en primera instancia, que negarle el suicidio asistido a Ana Estrada, atenta contra “su derecho a la dignidad, la autonomía, a la libre elección, al igual que a su derecho de no recibir un tratamiento cruel e inhumano”.

Homicidio por piedad.

Según el veredicto, el ministerio de salud y seguridad social, tiene la obligación de respetar la decisión de Ana Estrada de “poner fin a su vida por medio de la eutanasia, vía la administración oral o intravenosa, por medio de un médico, de un producto destinado a este fin”.

Fuente: Clarín

Según el artículo 112 del código penal peruano, el acto de “homicidio por piedad”, puede dar lugar a una pena de hasta 3 años de prisión. En el caso de Ana, esta ley no se aplicará.

“Quise viajar a Suiza para mi suicidio asistido. Pude pedirle a un amigo que me ayude a partir de manera discreta, pero no lo hice”, cuenta Ana.

Fuente: Martín Mejía

Ella prefirió quedarse en su país y luchar por una ley de muerte digna.

“Quiero que me recuerden como una mujer que luchó y que alzó la voz, a pesar del miedo”, agregó.

No es apología de la muerte.

Según explica Ana, “no se trata de querer morir o de hacer apología de la muerte. Es estar de acuerdo con mi manera de pensar hasta en el último capítulo de mi vida y de tomar mis propias decisiones”.

Si bien Ana padece la enfermedad desde los 12 años, a partir del 2015, sufrió complicaciones que la obligan a requerir asistencia hasta en las cosas más simples.

Hoy en día, vive postrada en una cama y no puede respirar por sí misma.

“Me agota el simple hecho de tragar. Mi cuerpo no deja de deteriorarse. Cada día pierdo más y más fuerzas y dependo de un respirador artificial.

Necesito garantías por parte del Estado para elegir cuándo y en qué condiciones morir”, dijo Ana.

Cuando Ana conoció el fallo del juez, dijo sentir “mucha emoción” y agradeció a todos lo que la ayudaron a hacer escuchar en su demanda.

Y agregó: “respeto absolutamente las creencias de todos, y especialmente, a quienes creen que nuestra vida pertenece a Dios”, pero pidió que su decisión también sea respetada.

En la actualidad, el único país que permite la eutanasia en América Latina es Colombia, mientras que Chile se apresta a tratar la ley.

En Europa, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Reino Unido, Italia, Alemania, Noruega, Suecia, Hungría y República Checa son los países europeos que permiten la muerte digna. En España hay tres provincias donde también es legal.

Fuente: InformateSalta

¿Crees que, en determinadas situaciones, tenemos derecho a decidir y a elegir tener una muerte digna?

One Comment

  • Está bien tu reportaje de la eutanasia. Pero el tema era parte de todo este circo político que sucede en el Perú debido que cuando le permitieron la eutanasia, la joven decidió seguir viviendo. Lamentablemente la publicidad política usan cualquier tipo de medio para llamar la atención.

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