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Violencia de género: su agresor está preso y ella ocupará su lugar de trabajo.

Valeria Juárez pidió justicia durante años, hasta que al final; llegó.

Ella fue víctima de violencia de género por parte de su expareja, un hombre llamado Héctor Fabián Mendoza de 41 años, con quien tuvo una hija.

Fuente: Agencia Télam

Pero esta historia que se parece a tantas otras, tuvo un final inesperado, porque en el municipio de Santa Rosa, en La Pampa, lugar de residencia de Valeria Juárez, el intendente Luciano di Nápoli impulsó una ordenanza que le cambió la vida.

En enero de este año, el consejo deliberante sancionó una ordenanza que permite a las mujeres violentadas, ocupar el puesto de trabajo de su agresor, una vez que estos van a prisión y automáticamente, quedan cesantes en su lugar de trabajo.

Recuperando la vida.

“Hoy me siento feliz, consciente que valió la pena luchar acompañada por mis compañeros y compañeras de militancia y con la ayuda psicológica de las áreas de género”, cuenta Valeria.

Fuente: Agencia Télam

Ella tiene 34 años y es madre de tres hijos: Ludmila de 14, Lucas de 11 y Emilia de 7, los dos primeros de su primera pareja y la más pequeña de la última.

Valeria no puede creer estar viviendo esto. Para ella, es una renacer absoluto poder tener la tranquilidad de que su agresor está preso y que cuenta con un trabajo para llevar el sustento a su familia.

“Aún me cuesta creer lo que estoy viviendo. Tener trabajo y que él esté preso es un contexto inimaginable para mí, después del calvario que me hizo vivir y del que pensé que nunca iba a salir”.

Fuente: Agencia Télam

Son muchas las razones por las cuales las mujeres que viven violencia familiar, no puede cortar con el círculo enfermizo de las agresiones y separarse de su agresor.

Una de las principales, tiene que ver con la dependencia económica. Estos hombres violentos ejercen una presión muy grande sobre sus víctimas que también tiene que ver con la falta de trabajo y de dinero.

En Santa Rosa, esta ordenanza les da a las mujeres como Valeria, la posibilidad de tener una forma de mantener a sus familias.

Gabriela Bonavitta, es directora de Políticas de Género y Diversidad, explicó que esto constituye una forma de reparación que reciben las mujeres.

“Estábamos ante una situación, la de las mujeres víctimas de violencia de género, que demandaba resolución y, en ese contexto, se avanzó disponiendo que el agente municipal que reciba una sentencia firme por violencia de género será exonerado y la mujer víctima de violencia que así lo requiera, podrá hacer uso de la vacante en el municipio”, explicó.

“Es indescriptible lo que una vive”.

Valeria vivió un infierno al lado de este hombre, hasta que logró separarse. Sin embargo, él no cesó en las agresiones.

Golpes, gritos, insultos… todo era válido para este violento. Incluso, dudó de la paternidad de su hija, algo que quedó sin efecto después de que el análisis de ADN confirmara que lo era.

Fuente: Agencia Télam

Después de eso, se embarcó en un proceso en el que exigía la tenencia de la niña, algo que obviamente, ningún juez podría haber aprobado.

Valeria y sus hijos hoy viven más tranquilos. Sin el miedo a que este hombre se presente en su casa a atemorizarlos.

Ella tiene un mensaje para todas las mujeres que viven esta misma situación.

“A las mujeres que sufren violencia y muchas me escriben, les aconsejo no aislarse, es lo que ellos quieren; les digo que pidan ayuda psicológica pero también que busquen amigas, compañeras que las contengan, que busquen las herramientas para reconstruirse, porque es la única manera de salir de un calvario y de sobrevivir”, aconsejó.

Fuente: Agencia Télam

Cuando la justicia quiere hacer su trabajo, puede lograr muchas cosas buenas. Esta vez, encarcelaron a un potencial asesino y le dieron a una mujer la posibilidad de vivir tranquila.

Eso no tiene precio.

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